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Los aranceles sin una política industrial no funcionarán

Rana Foroohar / 22.04.2025 11:14:44

La resiliencia es algo positivo. Lo hemos aprendido en las últimas dos décadas, aproximadamente, pandemias, guerras, desvinculación en el comercio y desastres climáticos pusieron de manifiesto los riesgos de una concentración excesiva en un solo lugar de la capacidad de producción.

Por eso siempre he creído que es positivo tener más centros regionales de fabricación de bienes críticos en todo el mundo. No se trata de ideología. Simplemente se trata de no apostar todo a la misma canasta. Pero para crear resiliencia, es necesario jugar tanto a la ofensiva como a la defensiva. La administración Trump trata de hacer esto último con los aranceles de una manera, en el mejor de los casos, incoherente.

Pero incluso si su estrategia de aranceles fuera quirúrgica,(en este momento, tenemos aranceles generales sobre sectores de la economía de alto y bajo valor por igual, y propuestas que cambian día a día), fracasaría sin una estrategia nacional que incluya una política industrial para impulsar las industrias verdaderamente estratégicas.

Solo los países que cuentan con ambas y las conectan claramente pueden impulsar con éxito la industria nacional de fabricación. Durante la administración Biden, EU utilizó una combinación de restricciones comerciales, de capital y de tecnología, así como una política industrial nacional en forma de exenciones fiscales, subvenciones, subsidios y programas de capacitación laboral, para recuperar industrias cruciales como la producción de semiconductores en Estados Unidos.

Nadie dijo que esto iba a reemplazar mágicamente todos los empleos fabriles perdidos ante China en los aproximadamente últimos 20 años, pero hubo un mensaje claro: Estados Unidos necesitaba ser capaz de producir en su propio suelo al menos algunos de los componentes que eran el alma de la economía digital. Con bastante sensatez la Unión Europea siguió el ejemplo. El hecho de que la resiliencia en una industria crítica y compleja como la de los chips pudiera restaurarse en poco más de dos años debería haber sido un caso de estudio para que la administración Trump lo siguiera en áreas clave, desde minerales críticos hasta productos farmacéuticos. Pero lo que estamos viendo son políticas elaboradas de poco a poco, con algunas propuestas arancelarias generalizadas, investigaciones de seguridad nacional específicas para sectores como el cobre, la madera, los chips y los productos farmacéuticos, y propuestas de apoyo interno a industrias como el transporte marítimo, pero sin subsidios reales ni compromisos ya consolidados de capacitación de trabajadores.

Nada de esto le indica a las empresas -nacionales o internacionales- qué es lo que le importa a EU en materia de fabricación y por qué. Esto, a su vez, genera incertidumbre que no favorece el tipo de inversión que la Casa Blanca dice querer atraer a Estados Unidos.

Como lo expresa el experto en comercio y antiguo miembro de la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad entre Estados Unidos y China, Michael Wessel: “Las grandes empresas que cotizan en bolsa se basan en indicadores de inversión que suelen ser de cinco años o más. Nadie sabe cuánto tiempo durarán los aranceles, ni durante esta administración ni después”.

“Sin las políticas industriales establecidas, es posible que los mercados no tengan la confianza necesaria” para reinvertir en Estados Unidos, especialmente en áreas como la de fabricación o la energía, que tienen plazos de retorno de la inversión aún más largos.

Incluso si la administración Trump fuera clara sobre dónde quiere precisamente desarrollar capacidad, necesitaría profundizar mucho más en el diseño de aranceles para protegerse contra fenómenos como la “inversión arancelaria”, cuando los aranceles sobre los componentes importados terminan siendo más altos que sobre los productos terminados, lo que perjudica a los fabricantes nacionales. Del mismo modo, necesitaría tabular el riesgo de la cadena de suministro de maneras mucho más sofisticadas”.

Donald Trump le dice al pueblo estadunidense que puede reactivar la industria de fabricación en un año y medio o dos. Pero ¿de dónde va a provenir la electricidad y la energía necesarias, sobre todo si se imponen aranceles a proveedores como Canadá? La red eléctrica está obsoleta y carece de recursos en muchos lugares de Estados Unidos, y la construcción de plantas de generación de electricidad (de las que Estados Unidos carece) tarda años. Mientras tanto, ninguna desregulación hará viable la energía de esquisto nacional si el precio del petróleo sigue bajando.

Además, están los problemas de inventario. Las empresas estadunidenses suelen mantener muy poco inventario disponible debido a los modelos de producción justo a tiempo. Esto es muy importante cuando se imponen límites repentinos como represalia a los minerales de tierras raras de China, o prohibiciones de exportación por parte de países como la República Democrática del Congo, uno de los pocos países donde se puede obtener el crucial mineral cobalto.

Como me comentó un analista de riesgos, este tipo de disrupciones pueden provocar la interrupción de la producción en áreas como los vehículos eléctricos, los dispositivos médicos y los materiales aeroespaciales.

Podría nombrar otros 12 riesgos derivados, pero ya se hacen una idea. ¿Hay alguien en la Casa Blanca de Trump que esté desarrollando una visión integral de todo esto? No lo sé con certeza, pero supongo que no.

Anhelaría que esta administración hiciera lo que propuse en una columna que escribí hace varios años: contratar a un exmilitar o experto en logística para que fuera un zar de la resiliencia al nivel de la Casa Blanca.

Los factores de riesgo físico y financiero en juego son abrumadores, y alguien debería empezar a pensar detenidamente cómo podrían chocar.

Desafortunadamente, la Casa Blanca parece centrar su atención en las mismas recetas conservadoras de siempre. El director del Consejo de Asesores Económicos, Stephen Miran, minimiza el riesgo de los aranceles y dice que los recortes de impuestos y la desregulación van a hacer que Estados Unidos sea más competitivo a nivel global. Eso suena menos a un plan de resiliencia y más a puros buenos deseos.

Una rápida adopción de la IA impulsará el crecimiento de Estados Unidos

Rana ForooharNueva York / 02.06.2025 00:44:00

El despliegue empresarial de la inteligencia artificial (IA) ya alcanzó un punto de inflexión. UBS está desplegando analistas de investigación virtuales para informar a su personal sobre las tendencias del mercado. El director ejecutivo de Anthropic advierte que la tecnología puede eliminar la mitad de los empleos administrativos en un plazo de uno a cinco años, con despidos masivos por parte de empresas como IBM, Microsoft, Google y otras. Los ingresos y utilidades de Nvidia se dispararon la semana pasada, incluso cuando el político de MAGA Steve Bannon advirtió que la disrupción laboral relacionada con la IA será un problema importante en las elecciones presidenciales de 2028.

Apuesto a que tiene razón, al tener en cuenta que en una nueva investigación se muestra que un mayor desempleo juvenil puede relacionarse con el despliegue de la IA. Sabíamos que la disrupción estaba aquí, pero de repente se puede sentir. Industrias como finanzas, atención de salud, software y medios están en el epicentro del cambio, al igual que casi cualquier departamento de ventas y mercadotecnia. Pero en términos geográficos, Estados Unidos es el que cambia más rápido, de maneras que pueden generar un gran impulso para las empresas, incluso cuando crean tensión política y social.

Las empresas estadunidenses llevan mucho tiempo a la vanguardia en cuanto a adopción de tecnología. Un mayor gasto en investigación y desarrollo tecnológico, así como un mayor crecimiento de las inversiones en capital intangible —como diseño industrial, innovación, estructuras organizacionales y conjuntos de datos— son dos grandes razones por las que la productividad de EU superó a la de Europa a mediados de la década de 1990 con la llegada del internet de consumo. Volvió a dispararse a mediados de la década de 2000, con la introducción del iPhone y el desarrollo de la economía de las aplicaciones.

Las empresas estadunidenses también están a la vanguardia en inversión en inteligencia artificial. En 2024, el gasto privado en IA ascendió a 109 mil millones de dólares, casi 12 veces los 9 mil 300 millones de China y 24 veces los 4 mil 500 millones de Reino Unido, según un estudio de la Universidad de Stanford. Instituciones con sede en EU produjeron 40 “modelos de IA destacados, superando los 15 de China y los tres de Europa”.

“EU no solo está ligeramente a la delantera en IA”, dice el tecnólogo Jim Clark, fundador del Future of Employment and Income Institute, con sede en Nueva York, que estudia la innovación y la disrupción basadas en inteligencia artificial. “Se está desmarcando. Europa, en cambio, se encuentra atrapada en una situación de estancamiento: mercados fragmentados, compras más lentas, regímenes laborales más estrictos y más cautela que impulso”.

Muchas empresas aceleraron los planes para el despliegue de agentes de inteligencia artificial este verano. Esto refuerza mi intuición, que adquirí después de hablar con ejecutivos corporativos, de que los trabajadores empiezan a utilizar la IA no solo para preguntas y respuestas sencillas, sino también para tareas de investigación y análisis más complejas, que es donde se obtendrán las mayores ganancias de productividad.

El “grande y hermoso” proyecto de ley presupuestaria de Donald Trump incluye una disposición que impide que los estados regulen la IA de forma individual, lo que facilitará a las empresas estadunidense avanzar en su implementación en comparación con Europa. Esto, a su vez, puede generar otra divergencia de productividad entre ambos, similar a lo que ocurrió en la década de 1990, cuando las compañías estadunidenses adoptaron software y tecnologías web con mayor rapidez.

Hasta la fecha, EU ha disfrutado de profundas ventajas estructurales en lo que respecta a la implementación de la IA: un mercado laboral flexible para absorber las disrupciones, oleadas de capital que provienen de los gigantes de tecnología que apuestan fuerte por la infraestructura, un ecosistema de startups dinámico y ambicioso, y un entorno regulatorio que, en su mayoría, no obstaculiza las cosas. “Estas medidas se están implementando ahora mismo, por empresas estadunidenses con la escala y la cultura necesarias para avanzar de manera importante”, dice Clark.

El aumento coordinado en el despliegue de las corporaciones y el gasto en investigación es una dinámica que no se observa en ningún otro lugar, ni siquiera en China, de acuerdo con un panorama económico de Apollo de finales de 2024. ¿Y qué hay de DeepSeek? Puso de cabeza la creencia popular sobre si EU puede seguir liderando la IA, sobre todo con su enfoque de código abierto.

Hablé sobre esto la semana pasada con el inversionista taiwanés en tecnología, Kai-Fu Lee, cuya empresa con sede en China desarrolla aplicaciones basadas en los modelos algorítmicos de DeepSeek y las comercializa internacionalmente.

La popularidad de DeepSeek subraya una vulnerabilidad en la desvinculación tecnológica entre EU y China. Si bien la Casa Blanca puede controlar el flujo de chips entre países, será más difícil impedir que empresas, universidades e individuos utilicen modelos de IA. En última instancia, esto puede favorecer una pila tecnológica de código abierto que priorice a China.

Sin embargo, como señaló Kai-Fu Lee, autor de AI Superpowers, si bien las empresas chinas destacan en el desarrollo de aplicaciones de inteligencia artificial para el consumidor, el gasto empresarial todavía está muy por debajo del de EU. “Las compañías chinas no están acostumbradas a pagar millones de dólares por software”.

Independientemente de la tecnología que gane, su implementación en las empresas es lo que impulsará aumentos de productividad que conducen a un mayor crecimiento económico. La IA es uno de los pocos puntos positivos (aparte del posible fin de las guerras comerciales de Trump, dependiendo del resultado de la batalla judicial sobre la legalidad de sus aranceles) que puede impulsar las ganancias corporativas estadunidenses.

Pero la velocidad y la escala de la disrupción de la IA también pueden generar una reacción negativa de los trabajadores de nivel administrativo; las encuestas muestran que el público desea que su implementación se desacelere. Un nuevo estudio de Oxford Economics concluyó que el mayor desempleo entre los graduados universitarios se debe en parte a la sustitución laboral por IA. Esto puede afectar el crecimiento, ya que el alquiler y los bienes de consumo están fuera de su alcance. Lo que la tecnología ofrece también puede quitar.

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Nvidia invertirá 1 mil millones de dólares en Nokia

Kieran Smith y Michael ActonCiudad de México. / 31.10.2025 13:08:28

Nvidia planea invertir 1 mil millones de dólares (mdd) en la operadora de telecomunicaciones Nokia, en un movimiento que convertirá al gigante estadunidense de los chips en uno de los mayores accionistas del grupo finlandés y representa un fuerte respaldo a su estrategia de expansión hacia la inteligencia artificial (IA).

En un comunicado emitido el martes, Nokia informó que la inversión estratégica de Nvidia permitirá a ambas compañías colaborar para incorporar IA en las redes de telecomunicaciones y desarrollar infraestructura de centros de datos.

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Nvidia adquirirá una participación de 2.9 por ciento en la empresa a cambio de su inversión, mientras que Nokia emitirá directamente 166 millones de nuevas acciones a favor de la tecnológica estadunidense.

Las acciones de Nokia se dispararon 21 por ciento hasta alcanzar su nivel más alto en una década tras el anuncio del martes por la tarde, lo que añadió 7 mil 800 mdd a su capitalización bursátil y reforzó el sorprendente regreso de una compañía que alguna vez dominó los primeros años de la industria de los teléfonos móviles.

La inversión de Nvidia parece confirmar la estrategia de Nokia de diversificarse más allá de la infraestructura de redes, en busca de un crecimiento más rápido impulsado por los servicios de nube y la IA.

El acuerdo permitirá a Nokia —que busca liderar el desarrollo de la próxima generación de tecnología inalámbrica ultrarrápida— utilizar la tecnología de Nvidia para modernizar sus redes 5G y 6G.

La IA puede incorporarse en las redes inalámbricas para hacerlas más rápidas, eficientes y permitir que los operadores monitorear mejor el tráfico, gestionen el consumo energético y asignen espectro con mayor precisión. El mercado de esta tecnología, conocida como “AI-RAN”, podría alcanzar los 200 mil mdd para 2030, según Nvidia, citando datos de la firma de análisis Omdia.

El acuerdo supone un impulso para el grupo finlandés, que alcanzó fama mundial en la década de 2000 gracias a su popular gama de teléfonos móviles. Sin embargo, Nokia fue superada por Apple y Samsung, que llevaron al mercado hacia la era del smartphone con sus respectivas líneas de iPhone y Galaxy, obteniendo enormes beneficios.

La respuesta tardía de Nokia —una alianza con Microsoft para producir la línea de teléfonos Lumia— terminó por abandonarse tras no lograr atraer al consumidor. Desde entonces, la compañía centró sus esfuerzos en el negocio de infraestructura de redes de telecomunicaciones, compitiendo con proveedores chinos como Huawei y ZTE.

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Durante una conferencia en Washington el martes, Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, afirmó que la asociación con Nokia ayudará a fortalecer los intereses de EU al garantizar que la tecnología inalámbrica funcione sobre hardware estadunidense.

Huang destacó que, aunque gran parte de la tecnología de telecomunicaciones —“el torrente vital” de la industria y la seguridad nacional— fue diseñada en EU, la mayoría de los sistemas inalámbricos actuales operan con hardware extranjero. “Eso tiene que terminar”, subrayó el directivo.

Nokia utilizará una nueva computadora de Nvidia, basada en sus más recientes unidades de procesamiento gráfico Blackwell, para actualizar sus redes inalámbricas.

Para Nvidia, esta alianza es la más reciente de una serie de acuerdos estratégicos. La valoración del diseñador de chips, epicentro del auge mundial de la IA, superó los 4 billones de dólares a principios de este año.

En septiembre, Nvidia anunció planes para invertir un récord de 100 mil mdd en OpenAI a lo largo del tiempo, como parte de un esfuerzo conjunto para construir los centros de datos que impulsan la IA.

La empresa también realizó una inversión de 5 mil mdd en Intel, luego de que el gobierno estadunidense adquiriera una participación de 10 por ciento en su competidor, un movimiento ampliamente interpretado como un respaldo a los esfuerzos de la administración Trump por reforzar la fabricación nacional de chips.

Además, Nvidia ha invertido recientemente en algunos de sus propios clientes, incluyendo casi 660 mdd en la británica Nscale, y participó en la última ronda de financiamiento de Crusoe, que valoró a la compañía de infraestructura de IA e n más de 10 mil mdd.

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KRC 

Capital privado, amenaza para sistema de salud de EU: Khan

Stefania PalmaWashington / 27.01.2025 00:03:00

Lina Khan advirtió sobre las “consecuencias catastróficas” para Estados Unidos si los funcionarios antimonopolio de Donald Trump no examinan a los grupos de capital privado que están comprando partes de la economía estadunidense.

La ex presidenta de la Comisión Federal de Comercio (FTC, por su siglas en inglés) dijo a Financial Times que los grupos de capital privado representan una amenaza para el sistema de atención de salud del país.

Al tener en cuenta “lo que está en juego en nuestros mercados de atención de salud”, es extraordinariamente importante que nos mantengamos alerta en este aspecto”, dijo Khan.

“Si los responsables de hacer cumplir las normas toman la decisión de que quieren ver hacia el otro lado, eso va a tener, me temo, consecuencias catastróficas para los estadunidenses”.

Wall Street celebró la salida de la cazadora de monopolios, miembro de una nueva generación de funcionarios progresistas nombrados por Joe Biden que tomaron medidas enérgicas contra la conducta anticompetitiva en toda la economía estadunidense, desde las grandes compañías de tecnología hasta el capital privado. Después de dejar la presidencia de la FTC el lunes, Khan advirtió contra el regreso de lo que considera una aplicación laxa de las normas antimonopolio que durante décadas permitió que las empresas crecieran sin control.

Khan advirtió que “en nuestra democracia en este momento hay una interrogante” sobre si “los monopolistas en empresas poderosas serán capaces de corromper el proceso político e interferir con la aplicación legítima de la ley”.

Sus comentarios reiteran la señal de alarma de Biden durante su discurso de despedida, en el que advirtió de que “se está formando una oligarquía en EU” con la que se corre el riesgo de dañar la democracia. Biden arremetió contra un incipiente “complejo industrial tecnológico” por mantener una “peligrosa concentración” de riqueza y poder en el país.

Su discurso se consideró en general como una diatriba contra los magnates empresariales que se acercaron al presidente Donald Trump, incluido el jefe de Tesla, Elon Musk, y otros directores ejecutivos de las grandes compañías de tecnología.

Los directores ejecutivos, incluidos Musk, el presidente ejecutivo y fundador de Amazon, Jeff Bezos, y el director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, se sentaron en lugares destacados frente a los nominados al gabinete del presidente en la toma de posesión.

Amazon y Meta, cuyos juicios ante la FTC comenzarán en octubre de 2026 y abril, respectivamente, donaron cada uno un millón de dólares al fondo de la toma de posesión de Trump, junto con otros grupos de tecnología.

Las compañías fueron un pilar fundamental de la agenda de Khan. Puso en marcha una investigación sobre el negocio de la nube de Microsoft, así como una sobre las asociaciones entre proveedores de la nube y compañías de inteligencia artificial generativa.

En capital privado, un enfoque clave fueron las fusiones en el sector de atención de salud. Argumentó que estas uniones y los modelos de “desmantelar y vender”, donde se venden los activos de los grupos adquiridos, a menudo dejan a esas empresas endeudadas y debilitadas.

“Escuché una avalancha de preocupaciones de los trabajadores del sector de atención de salud, de los médicos de urgencias… la gente se preocupa por las fusiones de empresas de capital privado que tienen como resultado una peor calidad de la atención y precios más altos”, dijo Khan. “Son realidades del mercado que no van a desaparecer”, añadió.

Apenas unos días antes de la renuncia de Khan, la FTC llegó a un acuerdo con Welsh, Carson, Anderson y Stowe que limita la participación del grupo de adquisiciones en una empresa que creó y que ha comprado más de una docena de prácticas de anestesiología en Texas. La FTC alegó que los acuerdos tenían como objetivo aumentar los precios y acabar con la competencia.

Welsh Carson dijo que llegó al acuerdo -que no incluye ninguna admisión de irregularidades ni sanciones monetarias- después de que la FTC “amenazó con volver a litigar” en sus demandas judiciales internas que fueron desestimadas por un juez federal el año pasado.

Khan también ordenó a JAB Holdings que venda las clínicas veterinarias como condición para dos adquisiciones propuestas que, de acuerdo con la agencia, podrían haber creado monopolios. JAB dice que el resultado de las conversaciones con el regulador “estuvo en línea con lo que anticipamos”.

Pero no todos los casos de la FTC han llegado a su fin, y la nueva administración tiene el poder de retirar o suavizar las impugnaciones presentadas por Khan.

Argumentó que las firmas que enfrentan juicios intentan un mejor acuerdo con Trump.

“Este tipo de empujones es algo que todos estamos viendo claramente”, dijo Khan.

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Por qué la guerra comercial de Trump provocará caos

Martin WolfLondres / 20.11.2024 02:38:59

¿A Donald Trump hay que tomarlo literalmente o en serio? Salena Zito ofreció estas alternativas en una columna en The Atlantic publicada en septiembre de 2016. Hoy, antes de que obtenga el poder por segunda vez, a Trump se le debe tomar más en serio y más literalmente que la última vez. La evidencia proviene de sus nominaciones, en particular Robert F. Kennedy Jr. en salud, Pete Hegseth en defensa, Tulsi Gabbard en inteligencia nacional y Matt Gaetz en justicia. Estas personas muestran que Trump será mucho más radical. Además, la política comercial es desde hace mucho tiempo el área en la que se le debe tomar tanto en serio como literalmente; el proteccionismo no solamente es una creencia personal de larga data, sino una a la que ya estaba comprometido la última vez.

Lamentablemente, el hecho de que se debe tomar literalmente y en serio a Trump no significa que él (o quienes lo rodean) entiendan la economía del comercio. Si está dispuesto a aceptar las tonterías “antivacunas” de Kennedy, ¿por qué debería importarle lo que piensen los economistas al respecto? Comete dos grandes errores: el primero, no tiene ni la menor idea de la ventaja comparativa; el segundo, y peor, no entiende que la balanza comercial está determinada por la oferta y la demanda agregadas, no por la suma de los balances bilaterales. Es por eso que su guerra arancelaria no reducirá los déficits comerciales estadunidenses. Por el contrario, especialmente en el contexto actual, es más probable que conduzca a inflación, conflicto con la Reserva Federal y pérdida de confianza en el dólar.

Si uno quiere producir más de algo -sustitución de importaciones, por ejemplo, como desea Trump- los recursos deben venir de alguna parte. Las preguntas son “¿de dónde?” y “¿cómo?”. La respuesta puede ser “de las exportaciones, a través de un dólar más fuerte”, ya que los aranceles reducen la demanda de moneda extranjera, con la que comprar importaciones. De esta manera, un impuesto a las importaciones termina siendo un impuesto a las exportaciones. La balanza comercial no mejorará.

En el fondo, la macroeconomía siempre gana, como nos recuerda Richard Baldwin, del IMD de Lausana, en una nota para el Instituto Peterson de Economía Internacional. La balanza comercial es la diferencia entre los ingresos agregados y el gasto (o el ahorro y la inversión). Mientras esto no cambie, la balanza comercial tampoco cambiará. EU lleva mucho tiempo gastando considerablemente más de lo que ingresa, como lo demuestra la constante oferta neta de ahorro externo, que promedió el 3.9 por ciento del PIB entre el segundo trimestre de 2021 y 2024. Por lo tanto, los sectores nacionales deben haber tenido déficits de contrapartida en conjunto. De hecho, el superávit de ahorro sobre la inversión en el sector de los hogares promedió el 2.3 por ciento del PIB y el del sector corporativo el 0.5 por ciento. En resumen, solo el gobierno tuvo un déficit, que promedió un enorme 6.7 por ciento del PIB. Si se quieren eliminar los déficit externos, los sectores internos deben ajustarse en la dirección contraria, hacia mayores superávits de ahorro, y el mayor ajuste seguramente provenga de estos enormes déficits fiscales.

Sin embargo, como señala Olivier Blanchard en otro artículo para el Instituto Peterson, Trump prometió extender los recortes de impuestos promulgados en 2017. Además, sugirió que los beneficios de la Seguridad Social y las propinas se vuelvan totalmente no gravables, que se aumenten las deducciones impositivas estatales y locales y que la tasa de impuestos corporativa, que se redujo del 35 al 21 por ciento en 2017, se reduzca aún más al 15 por ciento para las empresas de fabricación. También sugirió la deportación masiva de alrededor de 11 millones de inmigrantes indocumentados.

En resumen, Trump planea reducir la oferta y estimular la demanda, lo que empeorará la balanza comercial, no la mejorará. Además, también creará una presión inflacionaria que la Fed tendrá que reprimir. Mientras tanto, la deuda federal seguirá su camino explosivo, tal vez amenazando la confianza en el propio dólar.

En resumen, no hay posibilidad de reducir el déficit comercial general con las políticas que propone Trump. Reducir el déficit bilateral con China simplemente aumentaría los déficits con otros países, lo cual es inevitable, dadas las persistentes presiones macroeconómicas. Además, sus políticas comerciales discriminatorias, con aranceles del 60 por ciento para China y del 10 al 20 por ciento para otros, están destinadas a extenderse. Trump y sus secuaces verán que las exportaciones de otros países están reemplazando a las de China mediante transbordos, el ensamble en otros países o la competencia directa. Las respuestas serán la imposición de “reglas de origen”, con toda la burocracia que eso requiere, o un aumento de los aranceles hacia el 60 por ciento para todas las importaciones de productos de fabricación. Mientras tanto, sin duda, también habrá represalias.

Es probable que una propagación de aranceles tan elevados en EU y en todo el mundo conduzca a una rápida caída del comercio y la producción mundiales. El Instituto Nacional de Investigación Económica y Social del Reino Unido pronostica: “En conjunto, el PIB real de EU podría ser hasta un 4 por ciento menor de lo que habría sido sin la imposición de aranceles”. Yo opino que esto es demasiado optimista, dada la incertidumbre que también se desataría. Sin embargo, incluso en ese caso, los déficits externos de EU podrían no reducirse. Eso dependería de si el gasto se redujera aún más que la producción. Si así fuera, la balanza comercial mejoraría. Pero esto también significaría una profunda recesión.

La semana pasada, señalé que es muy poco probable que la política comercial revierta la caída a largo plazo de la proporción de empleos en la industria de fabricación de EU. Esta semana, agregó que los aranceles sin el respaldo de una reducción del gasto agregado en relación con la producción no eliminarán los déficits externos. Los aranceles por sí solos, especialmente los aranceles discriminatorios sobre un país, sólo causarán un caos económico y político, ya que se van a propagar como la mala hierba por todo el mundo.

Cuando el rey Canuto de Inglaterra supuestamente se sentó ante la marea entrante, lo hizo para demostrar que no podía dominar el mar. Donald Trump cree que sí puede. Se sentirá decepcionado. Y, por desgracia, también nosotros.

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Chevrolet Silverado en peligro por amenaza de aranceles de EU

Kana Inagaki, Chris Cook, Claire Bushey, Paul Caruana Galizia, Bob Haslett y Ian BottCiudad de México / 08.03.2025 00:00:01

La Chevrolet Silverado ha sido una de las camionetas pick-up más populares de Estados Unidos  (EU) desde su lanzamiento hace casi tres décadas. Pero el icónico vehículo ahora podría convertirse en una de las mayores víctimas de la guerra comercial de Donald Trump.

El modelo de alto margen de General Motors, con un precio que oscila entre 40 mil y 70 mil dólares, depende de una de las cadenas de suministro automotrices más complejas y globalizadas, lo que la hace particularmente vulnerable a la amenaza del presidente Donald Trump de imponer aranceles de 25 por ciento a los productos importados de Canadá y México.

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De las 673 mil camionetas Silverado producidas el año pasado, 31 por ciento  se construyeron en la fábrica de General Motors, en la ciudad de Silao, en Guanajuato, y 20 por ciento en su planta en Oshawa, Canadá.

Pero incluso para la mitad de los vehículos que se fabrica en tres plantas estadounidenses en Michigan e Indiana, es probable que la dirección asistida y los paneles de las puertas se hayan fabricado en México; la iluminación trasera en Canadá; el módulo de la bolsa de aire en Alemania; y la pantalla de la consola central en Japón, de acuerdo con los datos de S&P Global Mobility.

EL DATO

31 por ciento de las camionetas Chevrolet Silverado

Se fabrica en la planta de General Motors en Silao, Guanajuato.

Un camino con baches

General Motors se ha estado preparando para los aranceles desde la elección de Donald Trump, dijo el director financiero, Paul Jacobson, en una conferencia de inversionistas el mes pasado.

El grupo automotriz trasladó parte de la producción y redujo el inventario en plantas fuera de EU en casi un tercio, “porque lo último que quieres es un montón de inventario terminado que… de repente se volvió 25 por ciento más caro solo con el paso del tiempo”.

Si los aranceles se vuelven permanentes, dijo, la empresa tendría que considerar la posibilidad de reubicar las plantas. Pero con la incertidumbre actual, General Motors no puede gastar miles de millones “moviendo el negocio de un lado a otro”.

Según datos recopilados por Export Genius muestran que los componentes clave de las camionetas Silverado dependen en gran medida de las piezas importadas de México. Las exportaciones de piezas del país para el vehículo ascendieron a casi 30 mil millones de dólares (mdd) el año pasado, y solo los sistemas de frenos representaron 4 mil 300 mdd.

Trump amenazó con imponer aranceles a México y Canadá a principios de febrero, luego otorgó una prórroga de 30 días horas antes de su implementación. Un mes después, luego de que entrara en vigor los aranceles el 4 de marzo, el presidente estadounidense volvió a otorgar una exención a sus dos principales socios comerciales.

A través de Karoline Leavitt, vocera de la Casa Blanca de Estados Unidos, anunció que retrasaría hasta el 2 de abril la imposición de aranceles de 25 por ciento sobre los automóviles que entren a EU procedentes de México y Canadá, después de que Trump hablara con los tres mayores fabricantes estadunidenses que ensamblan vehículos en los dos países vecinos.

“Hablamos con los tres grandes concesionarios de automóviles. Vamos a dar una exención de un mes a cualquier automóvil que venga a través del T-MEC”, dijo Trump en una declaración que Leavitt leyó en una rueda de prensa de la Casa Blanca. Esos concesionarios incluían a Stellantis, Ford y General Motors.

“Los aranceles recíprocos aún entrarán en efecto el 2 de abril. Pero a solicitud de las empresas asociadas con el T-MEC, el presidente les está otorgando una exención por un mes para que no estén en una desventaja económica”.

Leavitt dijo que las empresas deberían utilizar ese mes para trabajar hacia los objetivos del presidente. “Les dijo que deberían ponerse en marcha, comenzar a invertir, comenzar a moverse, trasladar la producción aquí a EU, donde no pagarán aranceles. Ese es el objetivo final”, agregó.

Los analistas esperan que la conmoción sea peor si los gravámenes se amplían a los bienes importados de la Unión Europea y el resto del mundo.

El gran temor dentro de la industria es que Trump imponga aranceles generales sin los mecanismos que suelen estar en marcha para mitigar su impacto, como los programas de devolución de derechos a través de los cuales los gravámenes eventualmente se pueden reembolsar si los bienes importados se reexportan posteriormente.

“No se trata de una medida comercial. Se trata de una negociación de seguridad fronteriza”, dijo Dan Hearsch, líder para el continente americano de la práctica automotriz e industrial de la consultora AlixPartners, en referencia al argumento de Trump de que estaba imponiendo aranceles en respuesta al flujo de inmigrantes indocumentados y drogas a través de las fronteras mexicana y canadiense. “Es un martillo grande, así que ese es el desafío”.

Más allá del asfalto

Mike Wall, director ejecutivo de análisis automotriz en S&P Global Mobility, dijo que las empresas llevan a cabo una “inmersión profunda” en la cadena de suministro para identificar los puntos de cuello de botella. “Si pueden y donde sea que puedan, intentarán cambiar parte de ese abastecimiento”, agregó.

Pero un cambio en la fabricación de México a EU tomaría tiempo y sería costoso, mientras que el mayor precio de la mano de obra aumentaría los costos de producción.

El director general de Ford, Jim Farley, advirtió que “miles de millones de dólares en utilidades de la industria automotriz” podrían desaparecer si son prolongados los aranceles que se apliquen a las importaciones de México y Canadá.

EL DATO

30 mil mdd ascendieron las exportación de autopartes

De México el año pasado.

John Elkann, presidente de Stellantis, propietaria de Chrysler, pidió a Trump que mantenga libres de aranceles los productos de México y Canadá. En cambio, instó a EU cerrar lo que describió como un “vacío legal, que actualmente permite que aproximadamente 4 millones de vehículos ingresen al país” sin ningún requisito de contenido estadounidense, como es el caso de los autos fabricados en Japón y Corea del Sur.

Willebaldo Gómez Zuppa, profesor de economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) e investigador del Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical (CILAS) del país, dijo que los aranceles aumentarían el precio de vehículos como la Silverado, lo que perjudicaría la demanda e incluso podría exacerbar el problema de la inmigración.

Los trabajadores de la planta de General Motors en Silao, cuya remuneración es alta, ganaban 5.50 dólares por hora, dijo Gómez Zuppa. Pero la compañía citó la amenaza de los aranceles el mes pasado cuando rechazó una propuesta del Sindicato Independiente Nacional de Trabajadores y Trabajadoras de la Industria Automotriz (SINTTIA) de la planta para aumentar los salarios.

Los aranceles “cambiarán el curso de la integración que los tres países han seguido desde 1994”, dijo Gómez Zuppa.

General Motors, Ford y Stellantis operan sus fábricas mexicanas en regiones de donde ya hubo una migración significativa, agregó. “En caso de que estas empresas cierren y se vayan, eso impactará a todo el mercado laboral regional, por lo que hemos pronosticado que las migraciones desde esa región aumentarán”, dijo el especialista.

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OMM

Ve Fed lejano subir tasas, pese a datos de inflación

Claire Jones y Kate DuguidWashington y Nueva York / 02.05.2024 00:52:40

La Reserva Federal de Estados Unidos señaló que es probable que una serie de datos de inflación decepcionantes signifique que los costos de endeudamiento sigan más altos durante más tiempo, al tiempo que mantuvo las tasas de interés en un máximo de 23 años y dio a conocer planes para desacelerar el ritmo de su programa de endurecimiento cuantitativo.

El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por su sigla en inglés) indicó, después de la reunión de política monetaria, que hubo “una falta de avances adicionales” hacia su objetivo de 2 por ciento en los últimos meses, un añadido a su declaración que, en efecto, retrasa los recortes de tasas de interés hasta la segunda mitad de este año como muy pronto.

Sin embargo, el FOMC también señaló que el reciente repunte de la inflación todavía no los preocupa lo suficiente como para considerar un aumento de las tasas, confirmando que los riesgos para alcanzar sus objetivos conjuntos de pleno empleo y moderación de las presiones sobre los precios “se han ido equilibrando a lo largo del último año”.

“Es probable que nos lleve más tiempo ganar confianza en que estamos en un camino sostenible hacia una inflación de 2 por ciento”, dijo el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, durante una conferencia de prensa posterior al anuncio. “No sé cuánto tiempo llevará”, añadió.

“Creo que es poco probable que el próximo movimiento de la tasa de política sea un aumento”, advirtió el banquero.

Los comentarios de Powell se produjeron cuando el banco central de Estados Unidos mantuvo las tasas de interés entre 5.25 y 5.5 por ciento, un máximo de 23 años que ha estado vigente desde el verano de 2023.

También anunció que, a partir de junio, va a reducir el límite de la cantidad de bonos del Tesoro de EU que permite que venzan cada mes, sin realizar una recompra, de 60 mil millones de dólares a 25 mil millones. Todavía permitirá que salgan del balance hasta 35 mil millones de dólares en valores respaldados por hipotecas. Cualquier pago de principal que supere el límite de 35 mil millones también se reinvertirá en bonos del Tesoro.

La señal de la Reserva Federal de que las tasas serán más altas durante más tiempo se produce tras datos recientes que muestran que la inflación había vuelto a subir, impulsada en gran medida por el encarecimiento del combustible, mientras que la economía estadunidense creció más lento en el primer trimestre del año de lo esperado.

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La reunión de la Fed, a poco más de seis meses de las elecciones presidenciales estadunidenses de noviembre, se produce en un momento en el que los votantes continúan citando la inflación y el alto costo de la vida entre sus preocupaciones más apremiantes.

“El margen de maniobra de la Fed se ha reducido drásticamente, con la inflación al alza, el crecimiento desacelerándose y el calendario político se convierte en una restricción cada vez más estricta”, dijo Eswar Prasad, profesor de economía en la Universidad de Cornell.

“El espectro de la estanflación, que la Reserva Federal parecía haber dejado atrás de manera decisiva en 2023, ahora vuelve a estar presente”, añadió.

Powell rechazó ese pronóstico de inflación al estilo de los años 1970 junto con un estancamiento de la economía, diciendo que el crecimiento se mantuvo fuerte y las presiones sobre los precios estaban por debajo de 3 por ciento.

“No veo el ‘ciervo’ ni la ‘flación’”, dijo.

Los responsables de fijar las tasas de interés en Estados Unidos esperaban recortar las tasas tres veces este año, pero la inflación de los últimos meses, mayor a la esperada, aumentó la perspectiva de que la Fed mantenga los costos de endeudamiento en los niveles actuales durante 2024.

Antes de la reunión de la Fed, los operadores del mercado de futuros apostaban por entre uno y dos recortes este año, y el primero no se valorará plenamente hasta diciembre.

El rendimiento de los bonos del Tesoro a dos años, que se mueven con las expectativas de tasas de interés, cayó 0.09 puntos porcentuales a 4.94 por ciento. Los pronósticos del mercado sobre recortes de tipos a finales de este año, como se observa en el mercado de futuros, apenas cambiaron con el anuncio.

La bolsa de Nueva York terminó dispar el miércoles tras una primera reacción positiva a la decisión de la Reserva Federal. El índice Dow Jones ganó 0.23 por ciento, mientras que el tecnológico Nasdaq Composite perdió 0.33 por ciento y el S&P 500 cedió 0.34 por ciento.

La Reserva Federal “cree que la política monetaria sigue siendo restrictiva”, afirmó Priya Misra, gestora de cartera de renta fija de JP Morgan Asset Management.

“Está intentando calmar al mercado y diciéndonos que no están reevaluando el estado de la política monetaria… Powell ha tenido mucho cuidado de no mencionar aumentos, se apegó al mensaje, razón por la cual hemos visto la reacción del mercado que tenemos”, añadió.

El presidente Joe Biden dijo el mes pasado durante la campaña electoral que no podía “garantizar” costos de endeudamiento más baratos, pero que “espera que esas tasas bajen” este año; sin embargo, los últimos datos sobre precios muestran que se estancó el rápido progreso de la Fed para reducir la inflación el año pasado.

El índice general de gasto en consumo personal (PCE, por su sigla en inglés), en la que se basa el objetivo de 2 por ciento de la Fed, subió ligeramente en marzo, hasta 2.7 por ciento, desde el 2.5 por ciento en el año hasta febrero.

El indicador preferido de los responsables de la fijación de las tasas para medir las presiones subyacentes sobre los precios, el PCE subyacente, que excluye los precios de alimentos y energía, se mantuvo sin cambios en marzo en 2.8 por ciento.

Al tiempo en que el progreso en materia de inflación se estancó, el crecimiento económico también retrocedió, con el producto interno bruto de EU registra una caída en el trimestre más reciente a una tasa anualizada de 1.6 por ciento, frente al 3.4 por ciento del cuarto trimestre de 2023.

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Guerra en Medio Oriente nubla la economía global

Martin WolfLondres / 17.04.2024 00:23:36

La decisión de Irán de escalar su conflicto con Israel al lanzar una andanada de drones y misiles armados hace que estén aún más cerca los riesgos de una guerra abierta entre ambos países, en la que posiblemente se involucre Estados Unidos. No es ningún secreto, después de todo, que Benjamin Netanyahu, el asediado primer ministro israelí, desde hace mucho tiempo desea destruir el programa nuclear iraní. Algunos en EU piensan lo mismo. ¿No es ésta la oportunidad de los políticos de línea dura?

En una columna publicada en octubre de 2023, argumenté que una escalada de ese tipo era el principal peligro para la economía mundial que planteaba el ataque asesino de Hamás contra Israel. Aunque la intensidad del petróleo en la economía mundial se redujo en más de la mitad en los últimos 50 años, el petróleo se mantiene como una fuente esencial de energía. Una grave disrupción del suministro tendrá grandes efectos económicos adversos.

Además, la región del Golfo es por mucho el productor de energía más importante del mundo: de acuerdo con la Revisión Estadística de la Energía Mundial de 2023, contiene 48 por ciento de las reservas probadas globales y produjo 33 por ciento del petróleo mundial en 2022. Peor aún, de acuerdo con la Administración de Información de Energía de EU (EIA, por su sigla en inglés), una quinta parte del suministro mundial de petróleo pasó por el estrecho de Ormuz, en el fondo del Golfo, en 2018. Este es el cuello de botella del suministro de energía global. Una guerra entre Irán e Israel, que posiblemente incluya a Estados Unidos, puede ser devastadora.

Los responsables políticos de la economía mundial que se reúnen en Washington esta semana con motivo de las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial son espectadores: solo les queda esperar que prevalezcan los sabios consejos en el Medio Oriente. Si se logra evitar el desastre, ¿cómo será la economía mundial?

Sobre esta cuestión, como es habitual, las Perspectivas de la Economía Mundial del FMI ofrecen aclaraciones. Esto no se debe a que sus pronósticos vayan a ser correctos. Si ocurriera algo importante, en definitiva no sucederá, pero proporcionan una visión sistemática de la situación actual global.

En pocas palabras, como explica Pierre-Olivier Gourinchas, economista jefe del FMI, en su introducción, el desempeño reciente de la economía mundial ha sido mejor de lo que se temía, a pesar de las conmociones en la producción y la inflación a causa de la pandemia, el ataque de Rusia a Ucrania, el aumento de los precios de las materias primas y el fuerte endurecimiento de la política monetaria. Como señala, “a pesar de muchas predicciones sombrías, el mundo evitó una recesión, el sistema bancario demostró ser en gran medida resiliente y las principales economías de mercados emergentes y en desarrollo no sufrieron paradas repentinas” en sus finanzas. En particular, el aumento de la inflación no desencadenó espirales sin control de precios y salarios. En conjunto, la economía mundial demostró ser más flexible y las expectativas de inflación están mejor ancladas de lo que muchos esperaban. Todo esto son buenas noticias.

El crecimiento acumulado de la producción en 2022 y 2023 superó los pronósticos del FMI de octubre de 2022 para la economía mundial y todos los grupos significativos dentro de ella, excepto para los países en desarrollo de bajos ingresos (PDBI). Lo mismo ocurrió con el empleo, excepto en los PDBI y en China. La economía estadunidense se ha mostrado boyante, aunque la de la eurozona mucho menos.

Una pregunta interesante es por qué el endurecimiento monetario ha tenido tan poco efecto sobre la producción. Una explicación es que la política fiscal fue favorable, en especial en EU. Otra es que las tasas de interés reales bajaron, en lugar de subir, porque la inflación subió mucho. Eso está cambiando ahora. Otra es que una alta proporción de las hipotecas son a tasa fija: en Reino Unido se ha producido un aumento grande de la proporción. Además, el incremento del ahorro durante la pandemia ayudó a financiar el gasto; sin embargo, esto se está terminando ahora. Las políticas monetarias restrictivas todavía pueden tener un impacto rezagado considerable.

Si bien el desempeño a corto plazo de la economía mundial ha sido bueno, a largo plazo ha sido todo lo contrario. Desde los primeros años de este siglo se han producido marcados descensos en el crecimiento del PIB real per cápita. El desplome del crecimiento de la “productividad total de los factores” (PTF) —la mejor medida de la innovación— ha sido significativo. En los PDBI, el crecimiento de la PTF incluso se volvió negativo entre 2020 y 2023.

La desaceleración del crecimiento de la PTF representó más de la mitad de la disminución general del crecimiento. Según el informe del FMI, la creciente mala asignación de capital y mano de obra entre empresas dentro de los sectores explica gran parte de esta desaceleración. Estas cosas se pueden cambiar, pero no será fácil hacerlo. Es probable que una razón de esta desaceleración sea la pérdida de dinamismo del comercio mundial, que siempre es una potente fuente de competencia.

Las principales lecciones de este informe de las Perspectivas de la Economía Mundial del FMI, entonces, son un desempeño económico reciente sorprendentemente boyante, salvo en el caso preocupante de los PDBI, junto con una marcada desaceleración del crecimiento a largo plazo, debido en gran medida a la desaceleración del crecimiento de la productividad en toda la economía; sin embargo, no hace falta decir que también existen grandes incertidumbres.

Por el lado positivo, podemos ver un aumento a corto plazo en la relajación fiscal relacionada con las elecciones. Las sorpresas positivas, en especial en la oferta laboral, pueden acelerar aún más la caída de la inflación. La inteligencia artificial (IA) puede representar una sorpresa positiva para el crecimiento de la productividad, por lo general deficiente. Una reforma exitosa también puede acelerar el crecimiento de la producción potencial; sin embargo, el lado negativo es que el crecimiento de China puede caer bruscamente.

También existen riesgos demasiado evidentes para la estabilidad financiera, fiscal, política y geopolítica mundial. El comercio mundial puede verse golpeado por el proteccionismo. Una guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán puede hacer estallar Medio Oriente, con enormes consecuencias para los precios de la energía y las materias primas. Las mayores víctimas de un caos de ese tipo serán, como siempre, los más pobres.

Es posible que las conmociones se manejaron mejor de lo esperado; sin embargo andamos con pies de plomo y debemos caminar con cuidado.

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Los esquemas de producción global no siempre sirven

Rana ForooharNueva York / 25.09.2023 00:47:35

Una de las lecciones más importantes de la crisis mundial de 2008 fue que los modelos financieros no siempre sirven. La idea de que puedes introducir miles de variables a una caja negra algorítmica, mezclarlas con las posiciones que toman a diario los bancos y extrapolar todo hacia una visión sencilla y fácil de entender de las posibles pérdidas o ganancias, ahora se considera ingenua. El riesgo puede rebotar de formas que ni siquiera podemos empezar a modelar matemáticamente, y los acontecimientos del mercado a menudo crean su propio impulso.

Desde la pandemia y la invasión a Ucrania se produjo un replanteamiento de las nociones simplistas del “valor” para el accionista. Dejamos atrás la era en la que se esperaba que los líderes corporativos solo subieran los precios de las acciones y bajaran los de los consumidores.

Ahora comprendemos que también hay que atender a las partes interesadas, desde los trabajadores a las comunidades, pasando por el sector público. Vemos que las “externalidades negativas”, como la degradación del medio ambiente o los estándares laborales bajos, conllevan sus propios costos. Esto obligó a que se realizara un debate profundo sobre el verdadero precio de los bienes y servicios “baratos”.

Pero este tipo de toma de conciencia todavía no se derrama (no es un juego de palabras) a gran parte de nuestras formas de pensar sobre el comercio mundial. Cualquier cuestionamiento del libre comercio todavía se considera como una defensa del proteccionismo. Los aranceles siempre son malos.

Sin embargo, rara vez nos detenemos a considerar los supuestos de los modelos en los que hemos confiado por décadas para llegar a estas supuestas verdades. Y esto a pesar de que los acontecimientos de los últimos 20 años ponen cada vez más en tela de juicio nuestras ideas preconcebidas básicas sobre cómo comercian los países.

A este respecto, se tiene que considerar todo, desde el ascenso del capitalismo de Estado y la China mercantilista, pasando por el éxito de la política industrial de los países “tigre” del sudeste asiático, hasta el hecho de que la mayoría de los acuerdos comerciales firmados en los últimos 30 años no se referían tanto a la eliminación de las restricciones transfronterizas como a la negociación de estándares en relación a los trabajadores, el medio ambiente y la propiedad intelectual.

En ese tipo de negociaciones, las empresas multinacionales tuvieron una enorme ventaja respecto a los Estados nación individuales y a los trabajadores de los mismos. Como dijo el político indio Rahul Gandhi, Occidente “creó” el país moderno de China como la fábrica del mundo, ya que las compañías multinacionales estadunidenses y europeas favorecieron su modelo de producción “coercitivo” frente a los de otras naciones. El capital prosperó externalizando la producción a escala mundial, mientras que los trabajadores de lugares con mercados laborales que se vaciaron o con un medio ambiente contaminado no lo hicieron.

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Estas asimetrías ahora provocan un mayor escrutinio de los modelos que los responsables de la política utilizan de forma tradicional para conseguir apoyo para los acuerdos de libre comercio. Por ejemplo, consideremos los esquemas de equilibrio general que los economistas utilizan para analizar el impacto de la reforma comercial. Contienen supuestos sobre el “pleno empleo” y el “cambio sin costo”, según los cuales un trabajador despedido de la industria automotriz en Detroit, por ejemplo, puede cruzar la calle y encontrar un nuevo trabajo por el mismo salario.

Estos modelos tampoco toman en cuenta la tendencia del capital a buscar los lugares con los costos de producción más bajos ni los efectos económicos y sociales más amplios de que se vacíen las comunidades. Del mismo modo, no toman en cuenta las ventajas del crecimiento de la producción en lugar del consumo ni los efectos que el empleo estable y las acciones de capital tienen en las comunidades a largo plazo. El resultado es que los esquemas suelen infravalorar los costos del libre comercio y a sobrevalorar los costos de los aranceles.

En 2021, un grupo de senadores demócratas se quejó con la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos por las suposiciones y omisiones de un informe sobre el “efecto pequeño, pero positivo, en la economía estadunidense” de varios acuerdos comerciales desde 1984. Varios años antes, en 2018, un informe del Banco de la Reserva Federal de Minneapolis encontró que los modelos de comercio estándar no captaban los efectos en el mundo real de cuatro liberalizaciones comerciales bilaterales recientes. De hecho, los investigadores de la Fed descubrieron que el esquema en cuestión (el del Proyecto de Análisis del Comercio Mundial) tenía “una precisión predictiva esencialmente nula”.

Académicos y grupos comerciales experimentan ahora con la modificación de las hipótesis comerciales convencionales. La Coalition for a Prosperous America, un grupo comercial bipartidista que representa a los productores y trabajadores nacionales de Estados Unidos, recientemente hizo un modelo sobre qué ocurriría si EU impusiera aranceles de 35 por ciento a todos los productos manufacturados procedentes de países sin acuerdos de libre comercio (incluida China) y del 15 por ciento para todos los productos no manufacturados. También suponía “elasticidades de la productividad arancelaria”, es decir, que el crecimiento podía producirse a través de la producción y no solo de precios baratos y “elasticidades de los factores de la oferta”, o sea, que el nivel de empleo y el capital social podían aumentar.

El resultado fue que el producto interno bruto aumentó 1.7 billones de dólares, se crearon 7.3 millones de nuevos puestos de trabajo y los ingresos familiares reales crecieron 17.6 por ciento. Por supuesto, este modelo no tomaba en cuenta las consecuencias geopolíticas de ese tipo de acción, al igual que los modelos convencionales no tomaban en cuenta el populismo avivado por los paradigmas del comercio mundial que van por delante de las políticas nacionales. La cuestión es que las suposiciones que hacemos son importantes cuando pensamos en el comercio.

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EY, en riesgo de parálisis y vacío de poder tras fiasco en escisión

Stephen Foley y Michael O’DwyerLondres y Nueva York / 13.04.2023 00:26:31

Carmine Di Sibio fue ridiculizado por algunos colegas como un mero “cuidador” cuando lo nombraron como jefe a escala global de EY en 2019.

El ejecutivo nacido en Italia confundió las expectativas al intentar una división única en una generación de la empresa que pertenece a las “cuatro grandes” (las firmas más importantes de consultoría y auditoría), pero después de meses de discusiones internas y retrasos, el fracaso del acuerdo sumió a la firma en una nueva agitación y puso en duda su legado.

“No creo que nadie sepa qué va a pasar ahora”, dijo uno de los socios que participó en el plan de división de los negocios de auditoría y consultoría de la compañía.

EY anunció con bombo y platillo el plan de división —denominado Proyecto Everest— como “la hoja de ruta para remodelar la profesión”. Di Sibio incluso consiguió una prórroga de dos años de su periodo como presidente mundial y director ejecutivo para lograr que se hiciera el acuerdo, a pesar de que el mes pasado alcanzó la edad de jubilación obligatoria de 60 años.

Los mensajes que se enviaron a los socios y al personal después de la cancelación de la escisión ponen de relieve que los dirigentes siguen queriendo encontrar la manera de dividir el negocio; sin embargo, no está claro quién se hará cargo del renovado esfuerzo, ya que el futuro de Di Sibio y otros altos ejecutivos está en el aire.

Es “poco probable” que Di Sibio dirija un tipo diferente de reestructuración, afirmó una persona familiarizada con la situación; sin embargo, sus partidarios aseguran que el director ejecutivo debe quedarse al menos un tiempo para dar a la empresa un poco de la estabilidad que tanto necesita.

¿Qué salió mal?

Di Sibio apostó a que podía conseguir el apoyo de los 13 mil socios de EY para un acuerdo que habría liberado a sus consultores de las reglas sobre los conflictos de interés que les impiden asesorar a clientes de auditoría.

La empresa anunció en septiembre que el plan de división se sometería a votación entre los socios de cada país, pero nunca se llegó tan lejos.

El destino del Proyecto Everest quedó sellado durante el fin de semana de Pascua, cuando el comité ejecutivo de la división estadunidense votó contra de seguir adelante. Tan grande es el poder de la operación estadunidense —que representó 40 por ciento de los 45 mil millones de dólares de ingresos de EY el año pasado— que seguir adelante sin ella no era una opción.

La división propuesta, que incluía la salida a bolsa del negocio de consultoría, habría proporcionado a los socios auditores pagos en efectivo de hasta cuatro veces sus ingresos anuales. Los socios consultores también habrían recibido acciones del negocio independiente de consultoría por un valor de hasta nueve veces su salario anual.

Sin embargo, a pesar de las riquezas que se ofrecieron, los directivos de la operación estadunidense torpedearon el acuerdo, que estaba en el aire desde que la jefa de EU, Julie Boland, enfureció a sus colegas internacionales al pedir una “pausa” el mes pasado.

“El mundo actual es diferente del que existía cuando se concibió el Proyecto Everest”, indicó el comité ejecutivo de Estados Unidos en un memorando enviado el martes a los socios y directivos, al que tuvo acceso Financial Times. “Tener este proceso de transacción presente en nuestras mentes durante un tiempo prolongado aumentará el riesgo de distracción, y no debemos seguir incurriendo en gastos relacionados con la transacción para un resultado que aún es incierto”.

Una de las principales preocupaciones de algunos socios del comité ejecutivo de Estados Unidos era el “perímetro” de la operación, que determinaba cómo debían dividirse las distintas partes del negocio en la escisión.

El plan de Di Sibio era que la mayor parte del negocio de impuestos, de 11 mil millones de dólares anuales, se escindiera como parte de la división de consultoría, pero los auditores estadunidenses de alto nivel se opusieron, temiendo que la empresa careciera de la experiencia necesaria para realizar auditorías de calidad.

Pausa para respirar

“Todo el mundo todavía está de acuerdo con la intención y las cuestiones estratégicas que había detrás del Proyecto Everest. La cuestión era cómo llevarlo a cabo”, señaló uno de los socios de EY que participó en las negociaciones de la división. “En concreto, se trataba de la ejecución en torno a un servicio profundamente especializado que ambas empresas querían tener, que era el negocio de impuestos”.

Otro socio dijo que el plan de buscar algún tipo de transacción alternativa era una “mala noticia” porque “va a significar que la parálisis continúa”. 

Un tercer socio indicó que puede ser necesario abordar la gobernanza antes de intentar cualquier otra transacción.

“Nadie quiere volver a pasar por esta situación en la que (el comité ejecutivo de Estados Unidos) sigue la corriente durante casi un año y luego, básicamente, nos da la espalda a todos”, dijo esta persona, lo que refleja la opinión de algunos socios internacionales de que la operación estadunidense dio marcha atrás en el plan de someter la escisión de Everest a la votación de los socios.

Lo difícil será llegar a un acuerdo en que los socios de EY puedan estar de acuerdo. Entre las alternativas que se barajan está la venta del negocio de asesoría a un rival, a una gran empresa de tecnología o a un fondo de capital privado. “Creo que tenemos que mantener abiertas todas las opciones”, dijo uno de los socios.

En un memorando de la dirección global que se envió el martes a los 390 mil empleados de EY se indica que es necesario introducir grandes cambios en la estrategia, incluso sin una división en el horizonte inmediato.

“Ganar en un mercado que evoluciona rápidamente y prepararnos mejor para una futura transacción va a requerir que adaptemos nuestra gobernanza, modelo operativo, estructuras de costos, inversiones de capital y enfoque de salida al mercado”, escribió el comité ejecutivo global de 18 personas en el memorando, que pudo ver Financial Times. “A escala global, estamos comprometidos con cambios que permitan que todos nuestros negocios prosperen”, se lee.

Cuando se le preguntó cuáles serán esos cambios, el socio principal que participó en las negociaciones dijo: “Solo llevamos un par de días después de tomar la decisión, así que creo que necesitamos reflexionar un poco”. 

La referencia a las “estructuras de costos” provocó inquietud en algunos sectoresm incluso uno de los socios lo calificó de “sumamente preocupante”. 

Otra preocupación para los socios será la factura del plan de división que se abandonó, que ya ascendía a cientos de millones de dólares y que ahora se tendrá que cubrir con las utilidades.

Incertidumbre

También se corre el riesgo de que el brote de incertidumbre sobre el futuro también haga que los socios reconsideren su posición en la empresa, ya que los rivales intentan sacar provecho de la agitación.

Un socio de otra firma de consultoría dijo que varias personas de EY se pusieron en contacto con él en busca de nuevos empleos. “Es una suerte para la compañía que el mercado de consultorías se haya desacelerado, de lo contrario todas las demás empresas entrarían en él como si entraran a Whole Foods con una enorme canasta de compras”, indicó.

“Seguiremos sacudiendo el árbol a ver qué cae”, añadió otro socio rival de una firma de las cuatro grandes.

Sin embargo, la mayor interrogante sigue estando en la parte superior de la empresa, nadie dentro de EY ni en el sector está seguro de quién puede o va a sustituir a Di Sibio.

“Se va a producir un vacío de poder”, dijo uno de los socios de una empresa rival, señalando la participación de casi todos los altos directivos de EY en la debacle del Proyecto Everest.

Parte de la tarea de cualquier sucesor será tender puentes entre las facciones enfrentadas dentro de la firma y curar las heridas que se abrieron en los últimos meses.

Uno de los socios con mayor participación en el plan fallido dijo: “Todo se puede reparar y podemos reconstruir la confianza, pero no lo vas a hacer de un día para otro”.

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